“(…) niña mi niña
como quisiera
parar el tiempo (…) “
Sus papás, orgullosos y embelesados, se deshacen en piropos para su pequeña. Nos habíamos conocido previamente y en solo dos meses, Irene se ha hecho “mayor”, aunque guarda sus rasgos de bebé más relevantes: inocencia, asombro y la misma belleza.
Recién levantada de una pequeña siesta matutina, Irene se muestra sorprendida y curiosa al principio, confiándose mientras nos observa. Pelito rubio y fino, carita redondita y piel de porcelana, suave y blanquita. Ojos azules y luz de luna en la mirada, mirada de ángel. ¡Casí cinco mesecitos como cinco soles!

Vamos poco a poco, intentando seguir su ritmo, descansando un poquito cuando la vemos algo cansada e intentando recompensarla por el esfuerzo que supone para ella por ejemplo estar boca abajo.

Os garantizo que aquí nadie se aburre. Cuando no pido a mamá que cante, papá aplaude y hacemos cualquier tipo de sonido que atraiga la atención de Irene. Y el caso es que, obtenemos nuestra pequeña recompensa siempre en forma de sonrisa…. ¡garantizado!.

Es una lástima que el tiempo pase tan deprisa cuando estamos disfrutando de tan buena compañía, pero el cansancio se va notando en una pequeña que termina dormidita en brazos de su mamá.

Solo me queda daros las gracias familia por dejarnos compartir la mañana con vosotros y darme la oportunidad de conocer y fotografiar al tesoro de la casa. 

No hay comentarios